HOME
ALBUM FOTOS
ALFOMBRA ROJA
NOTICIAS



LA VERDAD SOBRE EL MOTIN DE LA BOUNTY


Fuente: El Mundo
La imagen del tiránico capitán William Bligh a bordo de la “Bounty” es bien conocida por los amantes del cine. El buque zarpó en 1787 con la misión de recoger en Tahití árboles del pan para trasplantarlos en las colonias inglesas del Caribe y conseguir así un alimento barato para los esclavos. El 28 de abril de 1789, el segundo oficial, Christian Fletcher, se amotinó y Bligh fue abandonado en un bote con 18 de sus hombres. En una hazaña espectacular, éste llegó a las costas inglesas mientras Christian buscó refugio en una isla del Pacífico. El cine y la versión oficial muestran a un Bligh inflexible que maltrató a su tripulación y a un Christian heroico e idealizado. Pero la verdad, a tenor de lo investigado por la estudiosa Caroline Alexander, fue bien distinta. Esta británica, autora de “La Bounty”, escribe para Magazine cómo fue realmente el motín, demostrando que Bligh era un honorable y brillante marino preocu- pado por sus hombres, a los que procuró incluso un violinista para amenizar las travesías.
Hasta esta tarde mantenía la esperanza de hacer todo el viaje sin tener que castigar a nadie", escribió en su diario de bitácora el teniente William Bligh el 10 de marzo de 1788, transcurridas 10 semanas desde que la Bounty se hiciera a la mar en su largo viaje hacia los Mares del Sur. Quizá este pasaje sea la prueba más elocuente y decisiva de lo mal que Hollywood y la Historia se han portado con Bligh. Esta conmovedora expresión de pesar que se conserva en su diario señaló el primer castigo con azotes que administró durante la travesía. Entonces, ¿cómo acabó transformándose en el infernal y sádico capitán que aparece en las películas y en el malvado de su propia historia? ¿Y por qué, si no era un malvado, se produjo efectivamente el motín?
El verdadero teniente Bligh —que todavía no era capitán cuando la Bounty zarpó de Inglaterra en 1787— era un protegido del capitán Cook, el gran explorador, con quien navegó durante su tercer y último viaje. Así pues, a la precoz edad de 21 años, ya había aprendido de Cook algo de la manera de gestionar la navegación más avanzada de su época: en la Bounty, como en los barcos de Cook, se establecieron tres guardias en lugar de dos, de modo que la tripulación pudiera disfrutar de ocho horas de sueño ininterrumpido. Igual que su maestro, Bligh se preocupaba de un modo casi maniático de la dieta de su tripulación e incluso del ejercicio que realizaba y antes de zarpar de Inglaterra se tomó extraordinarias molestias para contratar a un violinista para el largo viaje con el fin de que a sus hombres no les faltaran ni baile ni diversión en las largas veladas, una innovación que, sin embargo, los conservadores marineros británicos no supieron apreciar.
Junto a Bligh, navegaba en la Bounty un hombre que se iba a convertir en una de las personas más famosas, e incluso glamourosas, de la alta mar: el oficial de cubierta Fletcher Christian, a quien William Bligh ascendió para el viaje a teniente en funciones. Ambos se conocían muy bien antes del viaje, pues Christian había navegado a sus órdenes al menos en dos ocasiones anteriores, cuando trabajaban en la Marina Mercante que viajaba entre Inglaterra y las Indias Occidentales. Unas memorias escritas por Edward, hermano de Fletcher, indican que éste había rogado a Bligh que le permitiera navegar con él y que sus "amigos pensaban que esa recomendación (...) era un gran favor". Al final de la travesía, Christian le contó a sus amigos más cercanos y a su familia que Bligh le parecía "muy apasionado", o con tendencia a los estallidos temperamentales, "pero parecía orgulloso de saber cómo seguirle la corriente".



Pulsa sobre la imagen para ver el video


Previous  //  62  //  Next


www.melsmegafans.com